Tú sabes que habrá un abrazo rotundo entre tú y yo. Que tendremos que imaginar el escalofrío de nuestros cuerpos. Que te escaparás, difusa, a todo estruendo roto de mi alma.
Tú sabes que mi ropa se ha disfrazado de ti y que he podido confundir tu beso en cualquier lavabo de cualquier noche donde nunca estás. Tú sabes que no puedo hacerme el imposible si tus malabares preferidos son mis labios y mi hombro.
Que me dolerá perderte y me crearé un laberinto de espinas bífidas y punzantes para sentirte. Pero sobre todo sabes que has perdido el derecho a enfadarte conmigo, a sentir pena por nada, a maldecir. A pedirme más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario