Ya está, y ahora ¿qué viene? Sumamos otra mierda a la lista.
No te comas la cabeza, no te comas la cabeza, no te comas la cabeza. Las palabras se las lleva el viento, los hechos quedan para toda la vida. Y el eco de tus pasos sigue arrestado entre mis pestañas. La cafetera está vacía, y el carmín sigue en mis labios por tu culpa. Eres como los putos músicos, y siempre es igual. Vienes, tocas, y te largas sin dar más señales de vida que una nota con un “Adiós princesa”. ¡Se acabó! Aquí ya no hay más jornada de puertas abiertas.
“Dame algo de droga si hace frío”, y lo único que me das es frío, cada vez más frío. El bucle cada vez es más grande y contiguo.
Vivir con ganas de matarte es lo único que sé hacer. Vete por dónde has venido, y llévate todos los “recuerdos” en la mochila.
Me arrepiento más de lo que no hago, que de lo que hago.
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